Lleva la clínica, no solo la agenda
Lo que vende en recepción, en el mismo ticket
Muchas clínicas venden en recepción lo que el higienista acaba de recomendar: el cepillo interproximal, el irrigador, el colutorio. Y casi todas lo llevan en una libreta, o en ningún sitio, hasta que se acaba justo el día que el paciente lo pide.
En ClaudIA cada producto tiene su ficha —precio, marca, familia y código de barras— y se cobra en el mismo ticket que el tratamiento. Sus existencias bajan solas al vender y vuelven si se devuelve el ticket entero.
Cuando llega el pedido se apunta una entrada; cuando se cuenta el armario, un recuento, y queda la diferencia. Cada movimiento lleva su porqué, así que usted siempre sabe por qué tiene las que tiene, y la lista le avisa de lo que está bajo mínimos antes de que se agote.
Cómo funciona
- Se da de alta cada producto con su precio, su código de barras y el mínimo para el aviso.
- En la caja se busca por el nombre o se pasa el lector: entra en el ticket junto al tratamiento, con su IVA.
- Al cobrar, las existencias bajan solas; si se devuelve el ticket entero, vuelven.
- Las entradas de mercancía y los recuentos se apuntan con un botón, y cada cambio queda registrado.
La higienista recomienda un irrigador a tres pacientes en una semana. Recepción los vende en el ticket de cada limpieza y, con el tercero, la lista marca ese producto bajo mínimos. El pedido se hace a tiempo y, cuando llega, se apunta la entrada: el siguiente paciente que lo pide se lo lleva.
ClaudIA agenda, recuerda y prioriza. Nunca valora síntomas ni opina sobre el caso de un paciente: las decisiones clínicas son del doctor.