Lleva la clínica, no solo la agenda
El presupuesto, hecho y explicado por fases
Un tratamiento largo no se decide en la silla: se decide en casa, con el presupuesto delante y a menudo con alguien más. Lo que ese papel explique —y lo fácil que sea de leer— pesa tanto como la valoración clínica.
En ClaudIA el presupuesto se arma por FASES: qué se hace primero, qué después y qué puede esperar. El paciente ve el plan completo y también que no tiene que afrontarlo todo de una vez, que es la objeción que más presupuestos deja parados. Sale en un PDF con la identidad de la clínica, listo para entregar o enviar.
Y cuando se acepta, el plan deja de ser un papel: las citas de cada fase salen del propio presupuesto, enlazadas con él. Nadie vuelve a teclear el tratamiento ni a reconstruir el orden de memoria.
Cómo funciona
- El equipo arma el presupuesto tras la valoración, agrupando los tratamientos en las fases que correspondan.
- Se genera un PDF con la identidad de la clínica, para entregar en mano o enviar por WhatsApp.
- El presupuesto queda con su estado: pendiente, aceptado o rechazado, y a la vista de todo el equipo.
- Al aceptarse, las citas de la primera fase se agendan desde el propio presupuesto y quedan enlazadas a él.
- Si el presupuesto se queda parado, ClaudIA hace el seguimiento sin nombrar el tratamiento en los mensajes.
Tras la valoración, la clínica arma un plan en tres fases y lo entrega en PDF. El paciente lo consulta en casa y vuelve a la semana siguiente aceptando las dos primeras. Las citas de la fase uno se agendan desde el presupuesto, y la fase tres queda registrada para cuando toque.
ClaudIA agenda, recuerda y prioriza. Nunca valora síntomas ni opina sobre el caso de un paciente: las decisiones clínicas son del doctor.