Lleva la clínica, no solo la agenda
El presupuesto por fases: explicado, acordado y cobrado
Un tratamiento largo no se decide en la silla: se decide en casa, con el presupuesto delante y a menudo con alguien más. Lo que ese papel explique —y lo fácil que sea de leer— pesa tanto como la valoración clínica.
En ClaudIA el presupuesto se arma por FASES: qué se hace primero, qué después y qué puede esperar. El paciente ve el plan completo y también que no tiene que afrontarlo todo de una vez, que es la objeción que más presupuestos deja parados. Sale en un PDF con la identidad de la clínica y por un enlace privado que el paciente abre con los cuatro últimos dígitos de su teléfono. Y si hay dos opciones —un implante o un puente—, caben las dos en el mismo papel, una al lado de la otra.
Además se acuerda cómo se paga: todo al empezar, una entrada y el resto al terminar, un pago por tratamiento o cuotas al mes. La forma de pago sale en el PDF y en el enlace del paciente, cuadrada al céntimo, y cada cobro de la caja se descuenta solo, por orden: la clínica ve qué está cobrado, qué queda y qué pago se ha pasado de fecha.
Cuando se acepta, el plan deja de ser un papel: las citas de cada fase salen del propio presupuesto, enlazadas con él, y nadie vuelve a teclear el tratamiento. Y si prefiere no teclearlo, puede dictar el presupuesto en un audio por WhatsApp y ClaudIA se lo deja montado para revisar.
Cómo funciona
- El equipo arma el presupuesto tras la valoración, agrupando los tratamientos en fases, o lo dicta en un audio por WhatsApp.
- Se entrega en PDF con la identidad de la clínica o por un enlace privado que el paciente abre con los cuatro últimos dígitos de su teléfono.
- Se acuerda la forma de pago: pago único, entrada y resto, un pago por tratamiento o cuotas al mes.
- Al aceptarse, las citas de la primera fase se agendan desde el propio presupuesto y quedan enlazadas a él.
- Cada pago se cobra desde la caja con un botón, y el presupuesto dice qué está cobrado y qué se ha pasado de fecha.
- Si el presupuesto se queda parado, ClaudIA hace el seguimiento sin nombrar el tratamiento en los mensajes.
Tras la valoración, la clínica arma un plan en tres fases y lo envía por el enlace privado, con una entrada y cinco cuotas al mes. El paciente lo lee en casa y lo acepta. Las citas de la fase uno se agendan desde el presupuesto, la entrada se cobra ese mismo día desde la caja y, mes a mes, el presupuesto enseña qué cuota está cobrada y cuál toca.
ClaudIA agenda, recuerda y prioriza. Nunca valora síntomas ni opina sobre el caso de un paciente: las decisiones clínicas son del doctor.