Usted tiene el control
Dígaselo por WhatsApp y ella lo hace
Usted ya recibe los avisos de ClaudIA en su teléfono. Ahora puede contestarle ahí mismo y decirle lo que quiere hacer, con sus palabras y sin abrir el panel: «pásame al paciente de las doce a las cinco», «bloquéame el jueves por la tarde, tengo un congreso», «escríbele a Gabriel que puede pasar mañana a las nueve».
ClaudIA nunca ejecuta a la primera. Le devuelve exactamente lo que va a hacer —nombre completo del paciente, día y hora de antes y de después— y espera su confirmación. Si usted no contesta, la propuesta caduca a los diez minutos: un «sí» de la mañana siguiente no mueve la cita de nadie.
Sabe hacer cinco cosas: mover una cita, dar una cita nueva, cancelarla, bloquear un rato de agenda y escribirle a un paciente. Respeta las mismas reglas que su agenda —no pisa citas ni horarios— y no escribe a ningún paciente de madrugada por mucho que se lo pidan: avisa de que lo mandará a partir de las ocho.
Cómo funciona
- Usted escribe lo que quiere al mismo chat de los avisos, en lenguaje normal.
- ClaudIA le enseña la propuesta con los datos concretos y pregunta.
- Con su «sí» lo ejecuta y avisa al paciente del cambio; con un «no» lo descarta.
- Cada teléfono del equipo tiene su papel: recepción mueve, agenda y bloquea, pero no cancela ni escribe a pacientes.
- Todo queda apuntado en el registro de la clínica, con el número desde el que se ordenó.
Entra una urgencia de noche y ClaudIA avisa al doctor. Él contesta «escríbele que puede venir mañana a primera hora». ClaudIA le enseña el mensaje exacto que iría al paciente y le dice que a esa hora no se lo manda: se lo mandará a las ocho. A las ocho el paciente lo recibe, y el doctor no ha abierto el panel ni una vez.
ClaudIA agenda, recuerda y prioriza. Nunca valora síntomas ni opina sobre el caso de un paciente: las decisiones clínicas son del doctor.